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La memoria de la Dedicación del Santo Sepulcro, corazón de la fe pascual

15 Julio 2026

Cada año, el 15 de julio, la Iglesia de Jerusalén se reúne en el lugar que representa el corazón de la cristiandad para conmemorar un aniversario particular: la dedicación de la Basílica del Santo Sepulcro (también conocida como Basílica de la Anastasis, es decir, Resurrección). Una solemnidad que renueva en el pueblo de Dios la alegría del misterio pascual, uniendo en un solo lugar la memoria de la muerte y de la resurrección de Cristo.

El edificio, que hoy acoge a peregrinos de todo el mundo, hunde sus raíces en el siglo IV, cuando el emperador Constantino y su madre, Santa Elena, promovieron su construcción, que culminó con la primera consagración en septiembre del 355.

A lo largo de los siglos, el santuario ha vivido profundas transformaciones hasta asumir su fisonomía actual en la época cruzada, uniendo las antiguas estructuras constantinianas con el nuevo edificio medieval, solemnemente dedicado precisamente el 15 de julio de 1149.

El rito litúrgico de la Dedicación se caracteriza por la unción y la incensación del altar y de los muros del edificio. Esta solemne liturgia, que se celebra en la inauguración de cada iglesia, recuerda que el edificio sagrado es el signo visible del único templo verdadero: el Cuerpo místico de Cristo, formado por todos los bautizados.

Celebrar esta recurrencia significa, por tanto, devolver la voz a aquellas piedras que vieron cumplirse los misterios de la muerte y resurrección de Jesucristo. Desde hace 870 años, Jerusalén custodia y renueva este rito, invitando a la Iglesia universal a redescubrirse como una comunidad unida, viva y perennemente iluminada por la luz de la Resurrección.

La liturgia de hoy ha sido presidida por el Padre Custodio, Fray Francesco Ielpo, que ha concelebrado junto con el abad benedictino de la Basílica de la Dormición, Nikodemus Schnabel, el abad benedictino de Maria Laach, Mauritius Wilde, y el cardenal y arzobispo de Cracovia Grzegorz Ryś. También han participado en la celebración algunos miembros de la Orden de los Caballeros Ecuestres del Santo Sepulcro, que en las últimas semanas han llevado a cabo un servicio útil en la Basílica, concretamente la limpieza y restauración de los candelabros.

En su homilía, el Custodio ha reafirmado la importancia de esta recurrencia. "Celebrando la dedicación de la Basílica del Santo Sepulcro," ha comenzado Fray Ielpo, "hacemos memoria no simplemente de un edificio, sino del corazón de nuestra fe. Esta Basílica custodia la memoria de la resurrección de Cristo Jesús. [...] Y custodia el sepulcro vacío, del que ha brotado la esperanza del mundo."

Riccardo Curti

*Tomado de Custodia Terrae Sanctae

Os dejo este vídeo:

Santo Sepulcro: La labor de los caballeros llegados de España