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Solemnidad del Corpus Christi en el Santo Sepulcro

05 Junio 2026

Jueves 4 de junio, en la Basílica del Santo Sepulcro, corazón de la cristiandad, la solemnidad del Corpus Christi se celebró también este año según las antiguas costumbres del Status Quo a sesenta días de la Pascua, en jueves, en un clima de recogimiento y profunda oración.

Las celebraciones fueron presididas por Su Beatitud el Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa. En la tarde del miércoles, el Patriarca hizo su ingreso solemne en la Basílica, acompañado por los frailes de la Custodia de Tierra Santa, según el ceremonial tradicional. Un gesto que recuerda una presencia viva y continua de la Iglesia en el lugar de la Resurrección.

Ante el Edículo del Santo Sepulcro, se celebraron las primeras vísperas solemnes, seguidas de la procesión diaria por el interior de la Basílica. Las celebraciones de la tarde concluyeron con la recitación de la completa, la última oración de la liturgia de las horas de la tradición católica, rezada ante la tumba de Cristo.

En la noche, los frailes de la Custodia celebraron el Oficio nocturno, presidido por el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, prolongando la oración en la continuidad de la tradición litúrgica que caracteriza a las grandes solemnidades en el Santo Sepulcro.

La mañana del jueves, el Patriarca presidió la Santa Misa solemne, concelebrada por una cincuentina de sacerdotes y religiosos, entre ellos el Nuncio Apostólico, los Obispos auxiliares de la Diócesis y el abad del monasterio benedictino de la Dormición. La Eucaristía, corazón de la fiesta del Corpus Christi, se vivió con especial intensidad, a pesar de un contexto marcado por una participación reducida. El Patriarca en su homilía recordó el gran milagro de cada Eucaristía, durante la cual revivimos el don de Cristo por nosotros como aquel día en el Calvario, don completo de todo sí mismo por amor a su Iglesia.

La ausencia de peregrinos y el hecho de que los fieles de las parroquias locales celebrarán el Corpus Christi el domingo siguiente hicieron que las liturgias fueran más íntimas, con una presencia contenida de fieles. Sin embargo, a lo largo de los años, estas celebraciones han despertado una creciente curiosidad también entre la población local.

La procesión eucarística, con sus signos distintivos, el custodio, el palio y el recorrido alrededor del Sepulcro, representa en efecto un momento de fuerte testimonio visible. No raras veces, amigos israelíes y numerosos fotógrafos asisten a las celebraciones, documentando los ritos y compartiéndolos en las redes sociales.

Esta atención se traduce en una forma nueva y significativa de encuentro: a través de imágenes y relatos, muchos descubren aspectos de la liturgia católica y de la presencia cristiana en Jerusalén. Una forma contemporánea de dar a conocer, también al mundo judío, la riqueza de la tradición cristiana custodiada en los Lugares Santos.

La procesión eucarística realizada en el interior de la basílica concluyó con la triple bendición que el Patriarca impartió a los fieles presentes ante la tumba, en el altar del encuentro con María Magdalena y en el interior de la capilla de los Franciscanos.

En este contexto, la solemnidad del Corpus Christi en el Santo Sepulcro sigue siendo no solo un momento de adoración y fe, sino también un signo de diálogo y de testimonio silencioso en el corazón de la Ciudad Santa.

Fray Alberto Joan Pari

*Tomado de Custodia Terrae Sanctae