Skip to main content

El Papa León XIV: "en Tierra Santa hay destellos de esperanza"

14 Octubre 2025
En el Ángelus tras la misa por el Jubileo de la Espiritualidad Mariana, el Papa anima a las partes implicadas en el proceso de paz en Oriente Medio a «seguir con valentía el camino trazado». Se muestra cercano al «dolor» de quienes lo han perdido todo con la guerra.

La esperanza, débil pero brillante como una «chispa», para Tierra Santa tras la firma del acuerdo de alto el fuego en Gaza. El Papa León XIV eleva desde la plaza de San Pedro su constante llamamiento: «Paz».

Paz desarmada y desarmante, como dijo en su primera aparición ante el mundo; a ella el Pontífice acompaña la invitación al «coraje». Coraje para llevar adelante las aspiraciones de paz, coraje para abrirse al diálogo, coraje —como ya afirmó en el Rosario de ayer por la noche en San Pedro, dirigiéndose a los poderosos del mundo— para dejar a un lado las armas.

Paz justa y duradera

En particular, el Pontífice se refiere al acuerdo sobre el inicio del proceso de paz en Tierra Santa que, subraya, «ha dado una chispa de esperanza». Su aliento se dirige a las partes implicadas para que continúen «con valentía» el «camino trazado» hacia la paz.

"Una paz justa, duradera y respetuosa de las legítimas aspiraciones del pueblo israelí y del pueblo palestino. Cerca del dolor de quienes lo han perdido todo".

Cerca del dolor de quienes lo han perdido todo

La perspectiva es futura, pero la mirada está puesta en el presente. Eso que muestra «muerte y escombros»: esto es lo que han producido dos años de conflicto, afirma León XIV, mientras circulan por la red las imágenes de cientos de miles de palestinos que regresan a sus hogares devastados y de los primeros camiones de ayuda internacional que entran en la Franja. El Papa no se refiere solo a la destrucción física, sino también a la destrucción espiritual, «sobre todo en el corazón de quienes han perdido brutalmente a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, a todo».

"Con toda la Iglesia, estoy cerca de vuestro inmenso dolor. Hoy, sobre todo a vosotros, se dirige la caricia del Señor, la certeza de que, incluso en la oscuridad más profunda, Él permanece siempre con nosotros".

Redescubrir que el otro no es un enemigo

«Dilexi te. Te he amado», repite el Papa, citando el título de su primera exhortación apostólica, para reafirmar el amor infinito de Dios por una humanidad que, sin embargo, se muestra cada vez más alejada del mandato del Señor de amarse como hermanos. Del Señor, «única Paz de la humanidad», el Obispo de Roma invoca ayuda:

"Le pedimos que cure todas las heridas y que, con su gracia, nos ayude a lograr lo que humanamente parece imposible: redescubrir que el otro no es un enemigo, sino un hermano al que mirar, perdonar y ofrecer la esperanza de la reconciliación".

**Tomado de Vatican News