Solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios
De
Marzo 25, 2025 10:55
hasta Marzo 25, 2025 12:55
En Tierra Santa
Publicado por
Comisaría Tierra Santa
Categoría: Eventos en Tierra Santa
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Paz y Bien.
El 25 de marzo, celebramos la solemnidad de la Encarnación o Anunciación del Señor. Para quienes hemos tenido la dicha de visitar la Tierra Santa, nuestros ojos y nuestro corazón se vuelven a Nazaret, a la humilde casa de María, recordando el texto del evangelio de Lucas 1, 26-38: Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Nazaret suele ser el primer punto fuerte de toma de contacto con Tierra Santa en nuestra peregrinación, y desde allí vamos recorriendo Galilea durante las primeras jornadas. Es uno de los lugares más sagrados del mundo, prácticamente no hay rincón que no recuerde algo de la vida de Jesús, que aquí vivió su infancia y juventud, su vida en la pobreza, en la alegría y en la custodia de la familia; y aquí también aprendió, trabajó, oró...
Celebrar la fiesta de la Anunciación del Señor es una oportunidad para contemplar el gran amor de Dios por la humanidad. Decidió pasar a la historia al nacer de la Virgen María. Una joven de la ciudad de Nazaret, llena de humildad y fe. Un acontecimiento grandioso que ha atravesado la historia con todos sus contrastes y dificultades.
Fr. WOJCIECH BOLOZ, ofm Guardián de la Basílica de la Anunciación.
Este acontecimiento glorioso y milagroso en la historia se ha celebrado durante siglos. En esta cueva hemos encontrado varias huellas que los antiguos peregrinos dejaban como recuerdo de su peregrinación y oración. Los peregrinos, al venir aquí, pueden tocar y ver tangiblemente el lugar donde tuvo lugar el encuentro entre el cielo y la tierra.
Nuestro contexto no es muy fácil, pero siguiendo el ejemplo de María nos encomendamos a Dios y a su Palabra. Nos llamó a seguirlo y a confiar totalmente nuestra vida en sus manos. Así, siguiendo el ejemplo de María, intentamos hacer lo mismo. Confiando nuestra vida. Vivir día tras día siguiendo sus mandamientos y no prestar mucha atención a lo que sucede a tu alrededor aunque sean momentos difíciles. A veces vivimos momentos de peligro, a veces momentos de desgracia, pero vivimos en la esperanza de la vida que Dios nos ha dado y protege a quienes lo han elegido.
Mons. PIERBATTISTA PIZZABALLA, ofm Patriarca latino de Jerusalén.
María con su "sí" no se convirtió en simple ejecutora de una voluntad externa, sino que entró por su propia voluntad en el plan de Dios, que es un plan de salvación para todos los hombres. Esta fiesta, esta celebración, nos recuerda que también nosotros tenemos el deber y la responsabilidad de llevar este "sí", es decir, este deseo de salvación al mundo entero. Especialmente aquí en Tierra Santa, en estas circunstancias bastante complicadas principalmente para la comunidad cristiana. Sin tener miedo, debemos mirar hacia delante y perseguir nuestro deseo de Salvación para todos, porque en nuestro corazón no cabe el odio, en nuestro corazón sólo cabe el amor de Cristo.
Y habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, le dijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo: bendita tú eres entre todas las mujeres (...) concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús".
El Ángelus
El Ángel del Señor anunció a María;
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Diso te salve, María…
Aquí está la esclava del Señor;
Hágase en mi según tu palabra.
Dios te salve, María…
Y el Hijo de Dios se hizo hombre;
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Dios te salve, María…
Oración:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.





